Doña Rosita la soltera / La casa de Bernarda Alba

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En Doña Rosita la soltera ella se despide de él, que emigra a la Argentina. Se juran amor eterno. Se envían cartas durante años. Ella dedica su vida entera a esperar a un hombre que, aunque ya casado con otra mujer, sigue prometiéndole su vuelta. 

“Eso tiene ser mujer”, resume Bernarda al reflexionar sobre el duelo de ocho años que debe hacer, luego de fallecido su marido, en la casa donde convive con sus cinco hijas, dos criadas y su madre de ochenta años.